lunes, 30 de mayo de 2011
sábado, 21 de mayo de 2011
campaña creada en Diálogo Publicidad para ganar la cuenta de Loma Negra.
no había presupuesto para producir muchas piezas y líneas de campaña. Por eso hicimos estas cuatro gráficas simples, conceptuales y muy institucionales a mano alzada y a dos colores! Una campaña en la que tuve que escribir muchos copys y pensar buenos titulares. Y se ganó la cuenta con un equipo de gente maravillosa, talentosa y muy creativa.
viernes, 20 de mayo de 2011
mi primer aviso que me pagaron, qué lindo recuerdo y qué buena época para la publicidad.
lo hice free-lance para Fernando Marín, el brief decía que teníamos que defender la industria nacional de la invasión de autos japoneses que eran buenísimos y económicos. A la gente dePeugeot les encantó la idea y la compraron! La dirección de arte es de Marcelo, un excelentísimo director de arte. No teníamos computadora, todo se hacía a mano y pegando tipografías logos y escribiendo el tiular.


miércoles, 18 de mayo de 2011
viernes, 13 de mayo de 2011
comercial filmado en abril de 201 en Montevideo para Puerto Rico:
me quieren nominar por la gran actuación. Disfrútenlo, es muy conmovedor.
http://youtu.be/kDDnsF6Xn50
http://youtu.be/kDDnsF6Xn50
martes, 10 de mayo de 2011
una escena que escribí con un diálogo extraido de una pareja que estaba en un bar desayunando. El diálogo no lo toqué en ninguna de sus palabras, es textual!. Y lo inserté en esta escena que imaginé:
1-INT.- AUTO DE OSCAR- DIA
Un Dodge 1500 color champagne del año´85 está parado, subido a la vereda, de frente a la pista de aterrizaje de Aeroparque. En el interior del auto, Oscar (51) alto, flaco, de pelo lacio, corto y negro, mal teñido y con mucha caspa le habla a Elsa (45), su mujer. Elsa es chiquita, gordita, de baja estatura, con pelo enrulado de color negro, vestida de jogging marrón. En los asientos traseros del auto, los dos hijos, Jackeline (8) y Brian (10), miran asombrados por las ventanas el despegue y aterrizaje de aviones. Oscar le habla a Elsa, en forma contínua, sin dejar de mirar a los aviones. Elsa, en cambio, mira por la ventana el puesto de chorizan que hay en la vereda de en frente.
OSCAR
Yo tengo alguna historieta afuera. Yo le dije a esta
chica que no le puedo prometer nada. No nos podemos
encontrar. Yo lo hablo con Silvia a este tema. Tiene un
marido mafioso…
Despega un avión (off)
Elsa baja su ventana y saca la nariz para oler el humito del puesto de chorizan. Oscar atiende su celular y habla fuerte porque aterriza un avión.
Elsa baja su ventana y saca la nariz para oler el humito del puesto de chorizan. Oscar atiende su celular y habla fuerte porque aterriza un avión.
OSCAR
Yo no necesito compartir mis cosas con nadie!!
Solo con mis hijos!! El mes que viene trataré de
comprar las dos mesitas de luz!! Yo lo único que
que te digo es que están mis hijos primero!!
Oscar corta el celular y sigue con su monólogo, mirando al cielo a través del limpiaparabrisas del Dodge.
OSCAR
Yanina me dijo que me muera. No tengo nada que
ocultar. Sé que yo confío en vos…
Se oye el despegue de otro avión y Oscar queda gesticulando (off)
OSCAR
…Catalina qué quiere. Qué me va a sacar Catalina ?
Qué es lo de Cataluña ? Carito le pagamos al abogado, qué
fue a hacer eso…
Elsa por primera vez mira a Oscar con un poco de asco. Oscar tiene saliva blanca, tipo espuma, en sus comisuras. Elsa atina a decirle algo pero se arrepiente. Oscar sigue hablando en dirección al cielo.
OSCAR
Que es la desconfianza, que yo tengo un papel…
Avión aterriza (off)
ELSA
Preguntale a ella.
OSCAR
Qué es lo que querés, yo te puse la casa a tu nombre, qué más querés. Y vos qué te jode que Cataluña está a nombre mío.
Elsa fastidiada del monólogo de Oscar le contesta con cuatro palabras, baja del auto con los dos chicos y se va en dirección al puesto de choripan.
ELSA
Ya te lo dije…
Oscar, por primera vez, gira la cabeza para mirar a Elsa. Pero Elsa, con los dos chicos, ya está pidiéndose un choripan. Oscar queda solo en el auto, buscando a Elsa y sus hijos con la cabeza.
OSCAR
Te hago una pregunta…
Despega otro avión( off )
FIN
viernes, 6 de mayo de 2011
escena de un asesinato:
1-Interior- Ascensor- Día
Se abren las puertas de un ascensor de un edificio de oficinas super moderno con dieciocho pisos. Entran once personas, entre ellas, secretarias, ejecutivos, mozo con bandeja, motoquero y Alfredo (48)muy alto, delgado, de traje impecable, con bigotes cortos, pelo canoso, orejas grandes y attaché de cuero en mano. El ascensor tiene capacidad para once personas. Alfredo es el último de la fila y entra al ascensor, pero haciendo mucha fuerza.
El ascensor sube. Alfredo mira, por arriba de todos, ya que es el más alto, a la gente presente y se dirige hacia el fondo del ascensor, pidiendo paso, donde está Estela (38), rubia, muy linda, vestida con camisa blanca, saco rojo y pollera negra, perfectamente maquillada, con labios carnosos, pintados con lápiz labial negro. El pelo de Estela está recogido en forma tirante para atrás, atado tipo rodete, que deja ver su cuello fino y largo. Estela es baja, lleva zapatos rojos de taco aguja altos, que los combina con su saco. Alfredo llega con mucho esfuerzo, tratando de no llamar la atención, hasta Estela. Se para al lado de ella tocando su hombro y parte del brazo con el de Estela.
El ascensor para en el tercer piso. Bajan cinco personas y suben otras cinco. Alfredo aprovecha este movimiento de gente, que baja y sube, y se coloca ahora detrás de Estela. Para no apoyarla con el miembro, apoya el attaché en la cola de Estela.
ALFREDO
Uy, mil disculpas señorita…
Estela no registra las disculpas de Alfredo. Está concentrada y excitadísima pasándole la lengua por todo el cuello y parte trasera de la oreja a Fabián (47) que lo tiene parado delante de ella. El ascensor ahora para en el noveno piso. Sólo baja una persona. Se descomprime un poco más el espacio. Pero Estela no se despega de Fabián. Alfredo mira el ascenso del ascensor. Ahora está en el piso catorce. Mira otra vez, por arriba suyo, la gente que lo rodea. Todos miran, fijamente, la puerta del ascensor. Alfredo mira a Estela siempre desde atrás, ya que la tiene adelante. Acerca la nariz al cuello de Estela, estira el cogote al máximo, nadie lo ve, aspira profundamente el perfume del cuello de Estela en forma silenciosa. Alfredo no puede creer lo bella que es Estela. Alfredo se controla y mira hacia arriba los números de los pisos que va pasando el ascensor y se da cuenta de que se tiene que preparar. Su piso, último, está por llegar. Estela ahora mete sin disimulo la mano derecha en el pantalón de Fabián en dirección a su miembro. Fabián hace una muesca pícara de sonrisa y placer. El ascensor está por llegar al último. Alfredo mueve dos veces el brazo derecho, como acomodándose la manga de la camisa y del saco.
El ascensor llega al piso dieciocho. Las puertas del ascensor se están por abrir. En off una voz cordial femenina anuncia la llegada del último piso. Fabián se prepara para salir, pero la mano de Estela sigue agarrada al miembro de Fabián quien tose varias veces y mueve su cuerpo para que Estela saque la mano disimuladamente. Las puertas se abren en forma lenta. Alfredo empuja un poco a Estela y pasa por el costado del cuerpo de ella. Alfredo gira tres cuartos perfil su torso y cara, quedando de frente a la cara de Estela que no entiende porqué Alfredo la mira. La mano de Estela ahora ya está a punto de salir del pantalón de Fabián ya que éste avanza a paso lento para salir. Alfredo toma el cuello de Estela con la mano izquierda y acerca la boca, a la boca de Estela.
ALFREDO
Qué lástima tan linda, pero tan puta…
Los ojos de Estela salen de su cara. No entiende qué pasa y quién es Alfredo. Estela no puede moverse. Para que Estela no grite, Alfredo choca bruscamente su boca contra la boca de Estela y apoya la mano derecha en el estómago de Estela y hace otra vez el movimiento de acomodamiento de manga de camisa y saco, pero más rápido.
ALFREDO
…Octavio me dijo que le diera esto.
Alfredo suelta a Estela y camina con mucha elegancia, junto a Fabián y al pelotón de gente, para salir del ascensor. Todas las personas que están en el ascensor, menos Estela, bajan. Fabián sale y se va por la izquierda y desaparece de plano/cuadro. Cuando Alfredo sale del ascensor se para y queda de espaladas a Estela. Gira la cabeza y ve a Estela apoyada contra la pared del ascensor, deslizándose hacia abajo, con la camisa teñida de roja y la boca abierta, tratando de buscar aire para hablar. Los labios de Alfredo están negros, las puertas del ascensor se cierran.
FIN
miércoles, 4 de mayo de 2011
la mejor definición de Publicidad, por David Ratto:
¨ la publicidad es, sobre todo, observar la vida ¨
lunes, 2 de mayo de 2011
un texto para aprender...
...las enseñanzas del Bambú.
Hay algo muy curioso que sucede con el bambú japonés y que lo transforma en no apto para impacientes: uno siembra la semilla, la abona y se ocupa de regarla. Durante los primeros meses no sucede nada apreciable. En realidad no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años. A tal punto que un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas infértiles. Sin embargo, al séptimo año y en un período de apenas seis semanas la planta de bambú crece más de 30 metros de altura.
Tardó sólo seis semanas en crecer ? No, la verdad es que se tomó siete años y seis semanas para desarrollarse. Durante los primeros siete años de aparente inactividad este bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitirían sostener el crecmiento que iba a tener después de siete años.
Sin embargo, en la vida cotidiana, muchas veces queremos encontrar soluciones rápidas, triunfos apresurados, sin entender que el éxito es resultado del crecimiento interno y que éste requiere de tiempo. Quizás por la misma impaciencia, muchos de aquellos que aspiran a resultados en corto plazo, abandonan súbitamente justo cuando ya estaban a punto de conquistar la meta. Es tarea difícil convencer al impaciente que sólo llegan al éxito aquellos que luchan en forma perseverante y coherente y saben esperar el momento adecuado.
De igual manera es necesario entender que en muchas ocasiones estaremos frente a situaciones en las que creemos que nada está sucediendo. Y esto puede ser extremadamente frustrante. El triunfo no es más que un proceso que exige aprender nuevos hábitos y nos obliga a descartar otros. Un proceso que exige cambios, acción y formidables dotes de paciencia.
Apuramos a nuestros hijos en su crecimiento, apuramos al chofer del taxi, nosotros mismos vamos rápido a ninguna parte. Perdemos la fe cuando los resultados no se dan en el plazo que esperábamos, abandonamos nuestros sueños, nos generamos patologías que provienen de la ansiedad del estrés, ¿para qué? Propongo tratar de recuperar la perseverancia, la espera, la aceptación. Gobernar aquella toxina llamada impaciencia, la misma que nos envenena el alma.
Si no conseguís lo que anhelas, no desesperes... quizá sólo estés echando raíces.
Hay algo muy curioso que sucede con el bambú japonés y que lo transforma en no apto para impacientes: uno siembra la semilla, la abona y se ocupa de regarla. Durante los primeros meses no sucede nada apreciable. En realidad no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años. A tal punto que un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas infértiles. Sin embargo, al séptimo año y en un período de apenas seis semanas la planta de bambú crece más de 30 metros de altura.
Tardó sólo seis semanas en crecer ? No, la verdad es que se tomó siete años y seis semanas para desarrollarse. Durante los primeros siete años de aparente inactividad este bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitirían sostener el crecmiento que iba a tener después de siete años.
Sin embargo, en la vida cotidiana, muchas veces queremos encontrar soluciones rápidas, triunfos apresurados, sin entender que el éxito es resultado del crecimiento interno y que éste requiere de tiempo. Quizás por la misma impaciencia, muchos de aquellos que aspiran a resultados en corto plazo, abandonan súbitamente justo cuando ya estaban a punto de conquistar la meta. Es tarea difícil convencer al impaciente que sólo llegan al éxito aquellos que luchan en forma perseverante y coherente y saben esperar el momento adecuado.
De igual manera es necesario entender que en muchas ocasiones estaremos frente a situaciones en las que creemos que nada está sucediendo. Y esto puede ser extremadamente frustrante. El triunfo no es más que un proceso que exige aprender nuevos hábitos y nos obliga a descartar otros. Un proceso que exige cambios, acción y formidables dotes de paciencia.
Apuramos a nuestros hijos en su crecimiento, apuramos al chofer del taxi, nosotros mismos vamos rápido a ninguna parte. Perdemos la fe cuando los resultados no se dan en el plazo que esperábamos, abandonamos nuestros sueños, nos generamos patologías que provienen de la ansiedad del estrés, ¿para qué? Propongo tratar de recuperar la perseverancia, la espera, la aceptación. Gobernar aquella toxina llamada impaciencia, la misma que nos envenena el alma.
Si no conseguís lo que anhelas, no desesperes... quizá sólo estés echando raíces.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)










